jueves, 12 de julio de 2018

DEFORMADOS

La imagen a la vera del camino -paralelo a Las Casuarinas-, atrae, atrapa; obliga al ciclista a detener su marcha para captar el paisaje.
Es una ventana natural que motiva la intriga del por qué de sus formas.
La cortina de árboles torcidos, tiene espacios entre sí que permiten la vista al arroyo artificial y una puerta entreabierta al monte.
Los árboles tienen sus troncos caídos, las ramas jorobadas; se observa la silueta en crecimiento a contramano.

Los gajos delinean pasos de baile, como si hicieran firuletes.


Alguien sabrá el por qué de sus formas; seguramente el hombre de campo, el conocedor de la zona tendrá una respuesta rápida para el interrogante del desconocedor de la topografía del lugar.


Los troncos torcidos, los gajos inclinados, las ramas dobladas, los desprendimientos retorcidos, conforman una postal del paisaje del lugar.

En este invierno, los rayos de sol también se asocian a los firuletes entre las ramas sin hojas.

Hay antecedentes en el mundo, de especies tales como, pinos inclinados, o el bosque polaco con 400 árboles combados.

También están los paisajes similares en Washington; Tierra del Fuego. Camboya, Nueva Zelanda; los eucalipto torcidos en Tailandia. Ejemplos varios.
En consecuencia, los árboles borrachos son ahora un fenómeno increíblemente común en Alaska, Canadá y Rusia.

En el caso de la foto en cuestión, no es el famoso «bosque torcido» polaco, corresponde a una instantánea en un camino vecinal que desemboca en la ruta 5 -camino a Las Delicias; a La Paz; en la esquina de la Planta Láctea (Federal)-. 


En nuestra zona también, por alguna razón, los árboles han cambiado su natural línea de crecimiento vertical.

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